12-04-2018
LA SOCIEDAD RURAL DE TUCUMAN DE DUELO

El martes al mediodía comenzaron a escucharse y llegar las primeras noticias del terrible accidente aéreo ocurrido en El Naranjo, Departamento de Burruyacu.


Se transportaban el piloto Miguel Urtubey Formini; Javier Zagaglia y los hermanos Alvaro y José Calliera.


José y Alvaro eran el segundo y tercer hijo de cinco varones del hogar formado por Aldo Calliera y Nilda Jorge de Calliera.


El destino quiso que encontraran muy jóvenes, al igual que su padre, el camino a la Casa del Señor.


No encontramos palabras para expresar lo que sienten todos los miembros de la Sociedad Rural de Tucumán. Los Calliera fueron protagonistas relevantes de los últimos 30 años de la institución. Nilda -para todos “Nuestra Nilda”- fue el sostén del renacer de la Rural, de la vuelta a las exposiciones, la impulsora de las obras y refacciones, incansable, visionaria, formadora de muchos de los que hoy seguimos sus pasos en la entidad, Aldo entre ellos –el mayor de todos- Directivo de nuestra Mesa, Socio y asiduo asistente a las actividades de la Rural.


Con profunda conmoción y tristeza acompañamos a la Familia Calliera  especialmente a nuestros queridos Nilda y Aldo quienes supieron formar parte de la Comisión Directiva de esta institución con gran vocación y compromiso.


Después de tantos años compartidos y el gran espíritu y entrega de Nilda en todas las exposiciones y actividades la consideramos parte de esta gran familia ruralista y queremos expresarle  nuestra más profundas condolencias.


A nosotros mismos nos cuesta sobreponernos a esta noticia que nos tiene desconsolados, pero hoy debemos mostrar que Nilda nos formó bien y aprendimos de ella, cuando con cinco hijos pequeños se puso al hombro la empresa que le dejó su marido Aldo e hizo de la misma, modelos de empresas agropecuarias, y de otros rubros, como de bebidas, parque industrial, entre otras.


La Acompañamos y abrazamos en el dolor de madre, también a los hermanos.Vamos a extrañar esos domingos de septiembre cuando en el restaurant se juntaba Nilda con sus cinco hijos y nietos.


Alvarito y El Gato nos dejan el testimonio de haber sido emprendedores, trabajadores, dignos hijos de su madre. 
Acompañamos a la familia en este duro momento y pedimos al Señor les de la fortaleza para sobrellevar el duelo con la hidalguía y la fe de los hombres y mujeres del campo.

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