29-06-2018
Fin del Monotributo Social Agropecuario

La SRT informa que desde el Ministerio de Agroindustria de la Nación se confirmó el fin del Monotributo Social Agropecuario (MSA) desde fines de diciembre próximo, según un comunicado difundido ayer por el organismo. El MSA es una herramienta que hoy tiene costo cero para los agricultores familiares incluidos en el Registro Nacional de la Agricultura Familiar (Renaf) que facturan hasta 72.000 pesos por año.

Según el comunicado, el organismo dispuso que entre el 2 del mes próximo y el 10 de agosto todos los actuales beneficiarios deban reempadronarse. Quienes lo hagan conservarán el beneficio actual, de manera gratuita, hasta fin de año. "A partir del 1º de enero de 2019, los productores familiares mantendrán su inclusión en el Registro de Efectores Sociales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y serán beneficiarios del actual Monotributo Social, manteniéndose así el aporte del 75% del beneficio a cargo del Estado Nacional o podrán optar por darse de baja del régimen", señala el comunicado, en el que se pone por objetivo de la iniciativa "fortalecer la transparencia y la organización en todas las cadenas de valor".

Implícito en el comunicado queda que el 25% del beneficio ($268 por persona) que actualmente es cubierto por Agroindustria desde 2019 deberá ser pagado por el agricultor familiar que, también deberá cubrir la proporción del beneficiario adherente (obra social para integrantes de la familia), por lo que la carga para el pequeño productor podría pasar a ser considerable. Desde el organismo señalaron que el MSA implica una erogación mensual de "30 millones de pesos" para cubrir "unos 55.000 beneficiarios titulares y aproximadamente 50.000 adherentes".

En una reciente entrevista con LA NACION, Santiago Hardie, secretario de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial, reconoció que el beneficio estaba bajo revisión: "Lo estamos revisando, porque a mí particularmente es una figura que no me termina de convencer. Existe el Monotributo Social, que formaliza la parte impositiva y que cubre la mitad de la obra social, mientras que el monotributista paga su otra mitad. En el caso del MSA, es el Ministerio el que paga esa otra mitad. Creo que hay políticas públicas con mayor eficiencia que esta".

El MSA fue creado en 2009, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, para formalizar la comercialización en el segmento de productores rurales más pobre y para garantizarle a los agricultores familiares, campesinos e indígenas una obra social y aportes previsionales. Son sus principales beneficiarios pequeños productores caprinos, porcinos, huerteros, apicultores, ganaderos de muy baja escala, entre otros. Al momento de su lanzamiento se puso como una de las metas que el beneficiario pudiera vender su producción en forma directa, sin pasar por los intermediarios que históricamente se quedaron con la mayor parte de las ganancias de los productos adquiridos de manera informal en los campos.

Para Hardie, "a veces es bueno que quien tiene un beneficio como este pueda pagar esos 268 pesos de la obra social. A muchos, durante mucho tiempo le pagaste el cien por ciento del MSA e intuyo que productores con alto grado de necesidad y de vulnerabilidad quizás tienen un monotributo porque alguien fue se lo hizo llenar y ni lo usa; ni se acuerdan que lo tienen, y el Estado pone un montón de guita ahí".

En estricto off de récord, técnicos de territorio de la Secretaría de Agricultura Familiar (SAF) contaron a LA NACION que el fin del MSA era "un paso previsible, en función de lo que vino ocurriendo desde hace algo más de un año, con las altas frenadas desde Capital. Da mucha pena ver cómo se recorta otra política pública que desde el Estado impulsaba la formalización del segmento de productores más pobres".

Fuente: La Nación
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